miércoles, 21 de agosto de 2013

MENTE DE MILLONARIO, NO DE AVARO.


Si permites que las emociones te manejen, tu riqueza estará fuera de control.


Cuando me refiero a las mentes que piensan como millonarias, no estoy describiendo a aquellos que no disfrutan de la vida o que solo viven para acumular y se les dibuja el signo de pesos en los ojos. No estamos hablando del avaro y poco comprensivo Tío Rico McPato, sino de todo lo contrario. Las personas que piensan como ricas saben que es posible gozar de la vida y, a la vez, transformarse en una persona con solidez económica. Puedo asegurarte que quienes poseen esta mentalidad saben que es posible lograr su independencia económica a temprana edad, sin importar el salario que perciban.
                                                  


Comprenden que las personas avaras viven de manera limitada, aterradas por la inseguridad de perder lo que han acumulado. Para los tacaños el dinero lo es todo en la vida; la inseguridad con que actúan limita su felicidad y son incapaces de disfrutar de momentos de alegría con los amigos y la familia.

Las personas que piensan como ricas no forman parte de este club de acumuladores que compensan de este modo su inseguridad emocional. Aquellos con mentalidad millonaria, a diferencia de los que no la tienen, comprenden que una vida llena de deudas y adicta al consumo significa entrar en una espiral interminable de dependencia. Las personas cuya mente no piensa en su futura independencia económica son controladas por factores externos, generalmente por instituciones de crédito, bancos y tarjetas de crédito. Quienes piensan como millonarios saben que la independencia económica le permite al ser humano vivir con mayor felicidad y libertad  que los que nunca alcanzan su independencia o no se protegen economicamente contra las eventualidades.

                                           

La libertad- dicen los que tienen una mentalidad millonaria- emana de poder decidir que hacer y cuando hacerlo, y esa flexibilidad solo la proporciona una vida con independencia económica. Aquellos que no comprenden estos principios de libertad de elección pagan el precio de vivir condicionados por las circunstancias. En realidad no pueden tomar decisiones  porque si prescinden de su ingreso mensual no sabrían como mantener el tren de vida que sus ingresos le permiten el día de hoy. Son personas acorraladas por su falta de visión de estabilidad y protección fianciera. La decisión  de continuar o no con el trabajo que hoy tienen no depende de ellas, mas bien esta subordinadas a su habito de consumo. Son prisioneros que, mes con mes, pagan una renta a través de sus deudas por el "privilegio" de vivir cómodamente en su cárcel de oro. Cárcel de la que ellos son sus propios custodios; lo curioso es que esta prisión tiene una cerradura que se cierra por dentro y el preso ¡guarda la llave en su bolsillo! Es un proceso autoimpuesto que responde a factores externos, como el marketin y la imagen de éxito que se quiere mostrar a los demás. Estas personas con buenos ingresos también tienen grandes deudas que cubrir, por lo que no pueden abandonar la maquina de producir dinero que alimenta al dragón insaciable del consumo, ni tienen el valor de dejar los habito de vida a los que se han acostumbrado. Una bola de nieve que se acumula con el tiempo.

                                                  

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